Elfo y yo
Me dije en voz alta:
–Existe la teoría acerca del «electrón casual» o para decirlo más científicamente del «electrón accidental».
Elfo que habita mi mente se mostró anonadado, lo que es una ocurrencia muy poco común dado que siempre parece saber todo de todo. Tratando de ganar asidero antes que se sobrepusiera, continué:
–¿Has oído acerca de eso?
Aunque era evidente que no sabía de qué estaba hablando se recompuso rápidamente y dijo:
–¡No es importante!
Me sentí molesto, ¿es que nunca reconocerá que no sabe algo?
–Bien, –le desafié –entonces no vale la pena conversar sobre el tema.
No recibí respuesta.
–Sin embargo es un tema interesante, –proseguí tratando de quebrar su resistencia.
Silencio.
–¡Malhadado enano! –pensé muy quedo. A veces es difícil hablar conmigo sin su intervención. No quería que me escuche.
–¿Estás allí? me dí por vencido al fin. –¿Por qué el silencio?
–Estoy meditando, –me dijo.
Meditando, meditando, donde, por la madera de la puerta principal de acceso al Infierno, encuentra estas palabras. ¿Qué tiene en contra de «pensando». ¿No es lo mismo? Bien, pero apuesto a que no conoce la diferencia tampoco.
–¿Acerca de...? –pregunté, como siempre estaba poniéndome los nervios de punta.
–La teoría del electrón accidental. –Dicho así como al pasar.
–Dime lo que sabes de ella. –«Te agarré» pensé.
–No, me respondió, –es mejor que tú lo cuentes, de ese modo puedo hacer las correcciones pertinentes.
Así estamos, Nunca le puedo ganar. Me conoce mejor que yo mismo. A veces creo que conoce mis pensamientos antes de que los piense.
–Bien, –dije, –veamos, todo comenzó...
–Espera, –me interrumpió, y se acomodó confortablemente entre dos de mis ideas, hundiéndose en el lugar como si fuera un suave sillón.
–Cierra aquí y comienza de nuevo. –dijo satisfecho.
Así lo hago...

Meneame
del.icio.us


