Poesía
montzo @ 15:55
Llueve o mejor dicho, es un cernidillo, hace horas que los tenues pinceles de agua dibujan un suave diseño húmedo y brillante sobre el césped del patio.
Degusta largamente la soledad.
No, no se siente solitario.
El peso de las nubes que ocultan la corola radiante del sol lo apesadumbra, pero no, tampoco está triste. Es como si un edredón de melancolía acogiera su espíritu deshilachado y hueco.
¿Cómo llamar a esta sensación?
Es un dulce dolor, una quieta realidad que aturde la mente.
Hay un medio de quebrar este imbricado de contraposiciones.
Busca en la biblioteca, allí a la izquierda sobre el estante pequeño y bajo la etiqueta Poemas-Ficción encuentra un ya ajado opúsculo: Israfel.
Fresca y estimulante brisa.
Adiós al peso de las nubes, adiós al edredón de melancolía. En alas del ángel cuyo corazón sensible resuena como el encordado de un laúd, surcando el cielo envuelto en la más dulce voz de entre las criaturas creadas vuelven la alegría, el solaz y el contento.

Meneame
del.icio.us



No hay Comentarios »
Dejar un Comentario